"Pienso, luego estorbo" (unas palabras con sentido crítico)

"PIENSO, LUEGO ESTORBO"

"Realmente no sé qué me inquieta más, que vayan a quitar la asignatura de Filosofía en la nueva ley o que la respuesta de algunos de mis compañeros de segundo de bachillerato sea “menos mal”.

¿Menos mal? Puede que sea la única asignatura que tenga que ir más allá de la memorización. Puede que sea la única asignatura que nos ayude a comprender los “por qué” que tanto nos martirizan. Puede que sea la única asignatura que nos ayude a pensar por nosotros mismos y reflexionar más allá de lo convencional, de lo que nuestros padres y profesores nos han enseñado. Aunque viéndolo así, tiene sentido que la quieran quitar de nuestras clases, ¿no crees?

Filosofía no puede ser de ninguna manera una asignatura más, de la cual no quiero volver a oír hablar cuando termine selectividad, no. Filosofía tiene que ser esa asignatura que me ayude a comprender qué es lo que realmente pienso y defiendo.

Si quitan esta asignatura y si realmente nosotros lo permitimos, estamos acabando con una de las pocas vías que tendrán en un futuro nuestros hijos para poder pensar por sí mismos.— Diana Peinado Serrano.

domingo, 8 de febrero de 2026

? Qué pretendes, tener razón o llegar a la verdad?

 📢 ¿Discutes para tener la razón o para llegar a la verdad?

Entender cómo argumentamos es clave para mejorar tu liderazgo, comunicación y relaciones. Esta pirámide muestra los 7 niveles de argumentación, desde los más bajos (insultos) hasta los más racionales (refutación central).

💡 Sube en la pirámide y aprende a debatir con inteligencia, sin caer en ataques personales o contradicciones vacías.



16 comentarios:

  1. Carla Mata Soler 1C

    La llamada pirámide de la argumentación de Paul Graham no es solo una herramienta para debatir mejor, sino una invitación ética: ¿buscamos imponer nuestra postura o acercarnos a la verdad?

    En la base están el insulto y el ataque personal: formas pobres de discusión donde el ego sustituye a la razón. A medida que ascendemos, el diálogo se vuelve más racional: se identifican errores concretos, se formulan contraargumentos y, en el nivel más alto, se refuta el núcleo del argumento contrario. Aquí ya no importa “ganar”, sino comprender y someter las ideas a prueba.

    Discutir para tener razón es un ejercicio de poder; discutir para llegar a la verdad es un ejercicio de humildad intelectual. Solo quien está dispuesto a que su propia idea sea refutada está realmente dialogando.

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  2. Tianying Zheng Zhao 1ºBach B
    La pirámide de Paul Graham propone que el objetivo de una discusión debe ser llegar a la verdad a través de la razón, y no simplemente "tener la razón" mediante el ego. Mientras que los niveles inferiores se basan en ataques personales, insultos o críticas al tono —lo cual anula la comunicación y el liderazgo—, los niveles superiores exigen identificar errores específicos y atacar el núcleo del argumento contrario. En última instancia, subir por esta pirámide permite separar la idea de la persona, transformando un conflicto estéril en un proceso de aprendizaje donde la prioridad es la claridad intelectual y la mejora de las relaciones.

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  3. Gala Díez García 1°C
    La imagen presenta la pirámide de la argumentación de Paul Graham, que explica los distintos niveles en los que se puede desarrollar un debate. En la base se encuentran las peores formas de argumentar, como los insultos donde no se discuten ideas sino que se critica a la persona. A medida que se asciende en la pirámide, aparecen formas más civilizadas, como el contraargumento, donde se intenta responder a las ideas del otro. En la parte más alta se sitúa la refutación que consiste en analizar el argumento principal del oponente y responder razonadamente.

    Personalmente me gusta llevar la razón pero siempre intento conseguirlo de forma argumentada, no obstante si no llevo la razón siempre intento aprender algo nuevo.

    En conclusión, la imagen invita a reflexionar sobre si discutimos solo para tener razón o para buscar la verdad, defendiendo que un buen debate debe basarse en argumentos racionales y respetuosos.

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  4. lucia rodríguez romera 1 c
    La pirámide de la argumentación de Paul Graham muestra cómo pueden desarrollarse las discusiones según el nivel de razonamiento que utilicemos. En los niveles más bajos aparecen los insultos o los ataques personales, formas de debatir donde se deja de lado la razón y solo se intenta imponer la propia opinión.

    A medida que se sube en la pirámide, el debate se vuelve más razonado: se señalan errores concretos, se presentan contraargumentos y, en el nivel más alto, se responde directamente al núcleo de la idea del otro. En ese punto ya no se trata de ganar una discusión, sino de entender mejor el tema y acercarse a la verdad. Por eso, esta pirámide también invita a separar las ideas de las personas y a debatir con más respeto y pensamiento crítico.

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  5. Gabriel De Abrisqueta 1 B
    Creo que la juventud mucha veces más que para llegar a la verdad, quieren tener la razón muchas veces usando argumentos sin sentido, por ejemplo recurriendo a la burla para en lugar de atacar el tema usar el entorno social para llegar a la razón, un debate sano, debe tener argumentaciones validas que termine con que las dos partes lleguen a una conclusión conjunta o al menos a exponer sus partes de manera coherente.

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  6. Alberto García 1ºC
    Esta pirámide es clave para mejorar mi forma de razonar, porque me enseña que discutir solo por ganar o insultar es una actitud inmadura y heterónoma, donde me dejo llevar por los impulsos en lugar de por la lógica. Si mi objetivo es buscar la verdad y no solo "tener razón", tengo que subir a los niveles superiores de la pirámide, usando la autonomía para analizar los argumentos con inteligencia. Al final, debatir con respeto y basándome en pruebas es lo que me ayuda a humanizarme y a desarrollar una madurez real, dejando de lado los ataques personales para centrarme en lo que de verdad importa: el conocimiento y el bien común.

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  7. Hugo Ortega 1ºC

    La imagen muestra la pirámide de la argumentación de Paul Graham, que explica los diferentes niveles que puede tener una discusión. En la parte más baja aparecen formas de debatir poco razonables, como los insultos o atacar a la persona en vez de al argumento. También aparecen cosas como criticar el tono o simplemente contradecir sin dar razones. Estas formas de discutir no ayudan realmente a entender el tema ni a llegar a una conclusión.

    En cambio, en la parte más alta de la pirámide están las formas más racionales de argumentar, como dar contraargumentos, refutar con razones o atacar directamente la idea principal del argumento. Esto significa analizar lo que la otra persona dice y responder con lógica y pruebas. La imagen nos hace reflexionar sobre que, para tener un buen debate, es importante usar argumentos razonados y respetar las ideas de los demás.

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  8. Kseniia Torshyna 1A

    Personalmente creo que muchas veces cuando discutimos no buscamos la verdad, sino simplemente tener razón. Esto pasa mucho también entre jóvenes o en redes sociales, donde es muy fácil empezar a atacar a la persona en vez de responder a su idea.

    La pirámide de Paul Graham me parece interesante porque muestra que hay formas mejores y peores de argumentar. En los niveles más bajos están los insultos o ataques personales, que realmente no ayudan a entender nada. En cambio, en los niveles más altos se intenta responder al argumento con razones.

    Yo pienso que lo mejor sería discutir para entender mejor las cosas y acercarse a la verdad, aunque a veces no es fácil aceptar que el otro puede tener razón.

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  9. Irene Rivero López 1ºB

    La pirámide de la argumentación nos hace reflexionar sobre si durante un debate asumimos que estamos equivocados o somos insistentes para, de alguna manera, hacer creer a las personas que tenemos la razón sabiendo que no es así para no dañar nuestro ego.

    Yo sinceramente, y al igual que muchas otras persona me justa llevar la razón, es algo normal y no hay que avergonzarse de ello. El problema es cuando no la tenemos y recurrimos a razonamientos ilógicos. En mi caso ocurre que a pesar de que me pueda llegar a sentir mal en estas situaciones desde pequeña tengo una capacidad para gestionar la impotencia y aceptarlo porque es poco ético dar argumentos que no tengan relación.

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  10. Marina Borrego Jiménez 1ºB

    Más que “tener la razón”, lo importante es buscar la verdad. Discutir solo para ganar suele generar conflictos y no nos hace aprender nada; en cambio, debatir con la intención de entender y mejorar ideas nos ayuda a crecer, a comunicarnos mejor y a tomar decisiones más justas.

    La idea de la pirámide de Paul Graham es perfecta: mientras más subimos, más pensamos y argumentamos con lógica y respeto, dejando atrás los insultos o contradicciones sin sentido. Así, nuestras conversaciones se vuelven más inteligentes y constructivas, y todos salen ganando.

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  11. Javier Pérez Palos 1ºA
    La pirámide de Paul Graham muestra cómo pasar de una discusión sin futuro y en la que se busca tener la razón a una discusión productiva en la que se llegue a la verdad.
    Aunque muchas veces queremos tener la razón en una conversación aunque sepamos que estamos equivocados, lo mejor es llegar a la verdad. En lugar de utilizar insultos y ataques personales, debemos pensar razones por las que nuestro argumento es válido, buscar errores y atacar al núcleo de la discusión en lugar de a la persona. De este modo, la discusión será más agradable y productiva, se llegará a la verdad (estés conforme o no) y evitarás posibles conflictos con la persona que se opone a tu opinión.

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  12. La pregunta “¿discutes para tener razón o para llegar a la verdad?” plantea una distinción fundamental en la filosofía: la diferencia entre el afán de imponer una opinión y la búsqueda honesta del conocimiento. Cuando alguien discute para tener razón, el diálogo se convierte en una especie de combate, donde lo importante no es lo que es verdadero, sino quién “gana”. En este caso, los argumentos se utilizan como armas, no como herramientas de comprensión, y el otro deja de ser un interlocutor válido para convertirse en un adversario.

    En cambio, discutir para llegar a la verdad implica una actitud completamente distinta. Supone reconocer que uno puede estar equivocado y que el otro puede aportar algo valioso. Aquí, el diálogo no es un enfrentamiento, sino una cooperación intelectual: ambas partes buscan acercarse a una comprensión más profunda de la realidad. Esta postura exige humildad, apertura mental y una disposición real a cambiar de opinión si los argumentos lo justifican.

    Sin embargo, en la práctica, muchas discusiones cotidianas se sitúan más cerca del primer modelo que del segundo. Factores como el orgullo, la necesidad de reconocimiento o la presión social hacen que defender nuestra postura se vuelva más importante que cuestionarla. Esto revela una tensión entre nuestra racionalidad y nuestras emociones, que la filosofía ha señalado desde la antigüedad: no siempre buscamos la verdad, sino que a menudo buscamos confirmarnos a nosotros mismos.

    Por ello, la cuestión no es solo teórica, sino también ética. Preguntarse cómo discutimos es preguntarse qué tipo de persona queremos ser. Optar por la verdad en lugar de por la victoria implica priorizar el conocimiento y el crecimiento personal frente al ego. No significa renunciar a defender ideas, sino hacerlo con la intención de comprender mejor, no simplemente de imponerse.

    En definitiva, discutir para llegar a la verdad es más difícil, pero también más valioso. Requiere esfuerzo, autocrítica y paciencia, pero convierte el diálogo en una herramienta de aprendizaje en lugar de un simple ejercicio de poder.

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  13. Pedro Fernández de Cañete 1C
    Mucha gente usa la pirámide como arma y se queda en el insulto porque tener razón es fácil, pero entender la verdad requiere esfuerzo. El liderazgo real empieza cuando dejas de atacar al emisor y empiezas a refutar el argumento central.

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  14. Bruno Lopez Roda 1°A
    yo pienso que siempre es mejor buscar la verdad que tener razon porque si solo quieres ganar una discusion igual te engañas a ti mismo y no aprendes nada subir en esa piramide de argumentacion te hace mas inteligente para comunicarte y liderar sin pelear por orgullo y para mi debatir bien es cuestion de entender, escuchar y razonar no de gritar ni insultar

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  15. Cuando discutes para tener razón, lo que realmente importa es cómo te ves a ti mismo: quieres proteger tu ego, demostrar que no te equivocas y salir victorioso en la conversación.

    En cambio, cuando discutes para llegar a la verdad, lo que realmente importa es la realidad misma: quieres entender mejor las cosas, aprender de los demás, escuchar lo que tienen que decir y construir algo juntos.

    La primera actitud te limita y te encierra en tus propias ideas.

    La segunda actitud te permite crecer y desarrollarte como persona.

    En última instancia, la pregunta que debes hacerte es la siguiente:

    ¿prefieres tener la razón en una discusión o prefieres tener una relación más honesta y auténtica contigo mismo y con los demás?
    lucia romero valdivia

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